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Cómo calcular la amortización de tus placas solares

No hay una cifra general que valga para todas las casas, pero sí hay un método: cinco datos tuyos, una división y la honestidad de saber qué parte del resultado es una estimación.

La amortización de una instalación fotovoltaica se calcula dividiendo lo que te ha costado la instalación entre lo que te ahorra cada año. La primera cifra la tienes exacta en tu presupuesto; la segunda hay que construirla, y es donde se juega todo el cálculo. Este artículo explica de dónde sale cada dato y en qué orden se combinan, sin dar un plazo genérico en años: el resultado depende de tu consumo y de tu tejado, no de una tabla.

¿Qué datos hacen falta para calcular la amortización?

Son cinco, y ninguno se inventa:

  1. El coste total de la instalación, el de tu presupuesto ya aceptado, con la legalización incluida y descontando la ayuda pública que hayas cobrado de verdad (no la que has solicitado).
  2. Tu consumo anual en kWh, sumando doce facturas. Si tu comercializadora te da el consumo horario, mejor todavía: es lo que permite saber cuánto consumes de día.
  3. La producción anual estimada de la instalación que te han ofrecido, según su potencia, su orientación y su inclinación.
  4. Tu porcentaje de autoconsumo real, es decir, qué parte de esa producción vas a consumir en el mismo momento en que se genera.
  5. El precio al que compras la electricidad y el que te reconocen por el excedente, que no son el mismo y no se pueden mezclar en la cuenta.

De dónde sale la producción anual estimada

La producción no es la potencia instalada: una misma potencia rinde distinto según la latitud, la orientación de las aguas del tejado, la inclinación y las sombras. La calculadora de este blog da un dimensionado orientativo con tus datos, y la herramienta pública PVGIS, del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, estima la producción de un punto concreto del mapa. Cualquier presupuesto serio incluye también su propia estimación: si difiere mucho de las dos anteriores, es una pregunta que hacer al instalador antes de firmar, no después.

¿Por qué no basta con multiplicar la producción por el precio de la luz?

Porque no toda la energía que produces vale lo mismo. El kWh que consumes en el instante en que tus paneles lo generan te ahorra el precio completo al que se lo comprarías a tu comercializadora, impuestos y peajes incluidos. El kWh que sobra y se vierte a la red se compensa en la factura a un valor menor, pactado con la comercializadora dentro del mecanismo de compensación simplificada. Multiplicar toda la producción por el precio de compra infla el ahorro anual y acorta artificialmente el plazo de amortización — es el error más repetido del nicho.

Por eso el ahorro anual se calcula en dos sumandos separados: la energía autoconsumida, valorada al precio al que compras; y el excedente compensado, valorado a lo que te reconozca tu tarifa de autoconsumo. Y conviene recordar que la compensación tiene un tope legal: el valor del excedente nunca puede superar al de la energía consumida de la red en el mismo periodo de facturación, así que el excedente no puede dejar la factura en negativo ni generar un saldo a tu favor.

¿Cómo se estima el porcentaje de autoconsumo si aún no tienes la instalación?

Antes de instalar no hay dato medido, solo una estimación a partir de cuándo consumes. Si en tu casa hay actividad durante las horas centrales del día —teletrabajo, alguien en casa, termo o bomba programables—, el porcentaje será alto; si la vivienda está vacía de nueve a seis y el consumo se concentra por la noche, será bajo, y buena parte de la producción saldrá como excedente. Una vez instalada, la app del inversor te da el porcentaje real medido y el cálculo deja de ser una estimación. En autoconsumo real frente a producción está desarrollado por qué este número manda sobre casi todos los demás.

¿Qué hace que el cálculo se quede corto o largo?

Cuatro factores mueven el resultado en un sentido o en otro, y merece la pena tenerlos escritos al lado de la cuenta:

  • El precio de la electricidad es una variable, no una constante: el mismo ahorro en kWh vale distinto si el precio sube o baja durante la vida de la instalación. Un cálculo hecho con el precio de un solo mes no es una previsión.
  • La degradación de los paneles: producen algo menos cada año, y el fabricante lo declara en su garantía de producción. Es una pérdida lenta, pero está ahí.
  • El mantenimiento: limpieza, revisiones y, en su caso, la sustitución del inversor, que tiene una vida útil menor que la de los paneles. Restarlo del ahorro anual es más honesto que ignorarlo.
  • Los cambios de hábitos: mover la lavadora o el lavavajillas a las horas de sol sube el autoconsumo real sin tocar la instalación, y por tanto acorta el plazo.

¿Y la batería, cómo entra en la cuenta?

La batería no produce energía: cambia excedente barato por autoconsumo caro, guardando lo que sobra del mediodía para gastarlo por la tarde. En el cálculo eso se traduce en dos movimientos a la vez: sube el ahorro anual (porque sube el porcentaje de autoconsumo) y sube la inversión inicial. Si el plazo de amortización mejora o empeora al añadirla depende de cuánto excedente estabas desperdiciando antes, así que el cálculo hay que hacerlo dos veces, con batería y sin ella, y comparar. En cuánta capacidad necesitas de verdad está el criterio para dimensionarla.

Qué no vas a encontrar aquí

Este blog no publica plazos de amortización en años ni porcentajes de ahorro fijos, y no es por prudencia formal: un plazo publicado asume un consumo, un precio de la luz, un tejado y un porcentaje de autoconsumo que no son los tuyos, y suena mucho más preciso de lo que realmente es. El método sí se puede publicar; el número, no. Haz la cuenta con tus cinco datos y quédate con tu resultado, no con el de un artículo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede calcular la amortización antes de tener la instalación?

Sí, pero con una estimación en el punto más sensible: el porcentaje de autoconsumo. Antes de instalar se deduce de cuándo hay actividad en la vivienda; después, la app del inversor lo mide y el cálculo se vuelve exacto.

¿Hay que contar el excedente al mismo precio que el ahorro?

No. El kWh autoconsumido te ahorra el precio completo al que comprarías esa electricidad; el excedente se compensa a un valor menor. Mezclarlos en un solo precio es el error que más acorta artificialmente el plazo.

¿La batería acorta la amortización?

Depende. Sube el ahorro anual porque convierte excedente en autoconsumo, pero también sube la inversión inicial. Hay que hacer el cálculo con batería y sin ella y comparar los dos resultados.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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