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Amortización y rentabilidad

«¿En cuántos años se paga sola?» es la pregunta más frecuente del nicho, y la respuesta honesta es: depende de tu caso, no de una tabla genérica.

Las cinco variables que mueven el plazo

El plazo de amortización de una instalación solar doméstica sale de dividir la inversión entre el ahorro anual, y ese ahorro anual depende de variables que cambian mucho de una casa a otra: cuánto consumes, cuánto de lo que produces consumes en el momento (el llamado autoconsumo real, casi siempre menor que la producción total), si tienes batería o vuelcas el resto a la red por compensación, la orientación e inclinación del tejado, y el precio al que compras la electricidad que dejas de comprar.

Por eso este blog no publica un plazo de amortización en años: cualquier cifra que diéramos aquí asumiría un consumo, un precio de la luz y una instalación que no son los tuyos, y sonaría más precisa de lo que en realidad es. Lo que sí puedes calcular con tus propios números es la producción anual estimada de tu instalación en la calculadora, y a partir de ahí, con tu factura de la luz delante, hacer la cuenta real.

Una idea que sí es estable independientemente del precio de la luz: el autoconsumo real vale más que la compensación de excedentes. Cada kWh que consumes en el momento en que lo produces te ahorra el precio completo de compra; cada kWh que viertes a la red solo te lo compensan a un precio menor. De ahí que mover el consumo de electrodomésticos a las horas centrales del día (lavadora, lavavajillas) mejore la rentabilidad sin gastar un euro más.

Guías de amortización