Inversor para placas solares: cómo se elige la potencia
El número que da nombre comercial a un inversor —3000 W, 5000 W, 10000 W— es su potencia de salida en corriente alterna. No es una cifra que se elija primero: sale del campo de paneles que va a alimentar.
¿Qué significa la potencia de un inversor para placas solares?
Cuando un equipo se anuncia como inversor solar de 3000 W o de 10000 W, esa cifra es su potencia nominal de salida en corriente alterna: lo que puede entregar de forma continuada a la instalación de la vivienda. No es la potencia de los paneles que admite, no es la energía que va a producir la instalación y no es la potencia contratada con la comercializadora. Son tres cosas distintas que se confunden constantemente.
El inversor es la pieza que convierte la corriente continua de los módulos en la alterna que usan los enchufes, y esa conversión tiene un techo. Elegirla mal por abajo hace que se recorte producción en las mejores horas del día; elegirla muy por arriba significa pagar por una capacidad que no se va a usar nunca.
¿Se elige antes o después que los paneles?
Después, siempre. El orden correcto es: consumo de la vivienda → número y potencia de los paneles → inversor que encaja con ese campo fotovoltaico. Hacerlo al revés —comprar un inversor «de 5000 W» y después ver cuántos paneles caben— es la causa más común de instalaciones mal emparejadas.
Para el primer paso, el dimensionado del campo de paneles, puedes obtener una referencia orientativa con tu propio consumo, tu zona y la orientación de tu tejado en la calculadora de Diario Solar, y usarla para contrastar lo que te propongan.
¿El inversor tiene que ser más grande que los paneles?
No, y de hecho lo habitual es lo contrario: se instala algo más potencia pico de paneles que potencia nominal de inversor. Es lo que se llama sobredimensionar el campo fotovoltaico, y se hace a propósito.
La razón es que los módulos casi nunca trabajan a su potencia pico: esa cifra se mide en condiciones de laboratorio que en un tejado real solo se dan en momentos puntuales, y la producción cae con la temperatura, la suciedad, la orientación y la hora del día. Un inversor dimensionado justo a la potencia pico de los paneles estaría infrautilizado la mayor parte de su vida.
El límite de hasta dónde puede llegar ese sobredimensionado lo fija el fabricante en la ficha técnica del equipo, con dos datos: la potencia máxima de paneles admisible en continua y el ratio DC/AC máximo. No es un criterio que se improvise: pasarse de ese límite anula la garantía y puede forzar al equipo.
¿Qué otros datos condicionan la elección?
La potencia de salida es solo el primero de varios números que tienen que encajar a la vez:
| Dato | Qué limita | Qué pasa si no encaja |
|---|---|---|
| Potencia nominal de salida (CA) | La potencia que entrega a la vivienda | Se recorta producción en las horas centrales |
| Potencia máxima de paneles (CC) y ratio DC/AC | Cuántos vatios pico de módulos admite | Fuera de garantía y equipo forzado |
| Rango de tensión de entrada | Cuántos paneles pueden ir en serie | El string no arranca o se sale de rango en frío |
| Número de entradas MPPT | Cuántas orientaciones se gestionan por separado | Una orientación penaliza a la otra |
| Monofásico o trifásico | El tipo de suministro de la vivienda | No se puede conectar tal cual |
| Compatibilidad con batería | Si admite almacenamiento ahora o después | Habría que sustituir el equipo para añadirla |
El rango de tensión de entrada es el que más sorpresas da. La tensión que entrega un panel sube cuando hace frío, así que un string calculado solo con la temperatura de un día de verano puede superar en invierno la tensión máxima admisible del inversor. Ese cálculo es parte del proyecto de la instalación, no una estimación a ojo.
¿En qué orden se decide?
Estos son los pasos, en el orden en el que hay que darlos:
- Partir del consumo anual de la vivienda y de su reparto a lo largo del día, que es lo que determina cuánta generación tiene sentido aprovechar.
- Dimensionar el campo de paneles según ese consumo, la zona, la orientación, la inclinación y las sombras del tejado.
- Decidir si va a haber batería, ahora o más adelante. Si la respuesta es sí o quizá, la elección se estrecha a un inversor híbrido desde el principio; cambiarlo después obliga a sustituir el equipo.
- Elegir la potencia nominal de salida que corresponde a ese campo de paneles, respetando el ratio DC/AC que admite el fabricante.
- Comprobar el resto de la ficha: rango de tensión de entrada, número de MPPT, monofásico o trifásico, eficiencia europea, grado de protección y garantía.
- Verificar el conjunto con la empresa instaladora habilitada, que es quien firma la documentación de la instalación y quien responde de que los cálculos cuadran.
¿Y la potencia contratada de la casa?
Es otra cosa y se decide aparte. La potencia contratada es un parámetro del contrato de suministro eléctrico de la vivienda y no determina qué inversor hay que poner, ni al revés. Si lo que estás revisando es ese contrato, el tema está tratado en detalle en Electricidad al Día; aquí nos quedamos en la parte fotovoltaica.
Lo que sí conviene saber es que, a efectos administrativos del autoconsumo, la potencia del inversor es un dato relevante del expediente de la instalación: la normativa de autoconsumo define la potencia de la instalación de generación tomando como referencia, en el caso de la fotovoltaica, la potencia máxima del inversor. Por eso aparece en la documentación que tramita la empresa instaladora, y por eso no es un número que convenga cambiar sobre la marcha una vez hecho el papeleo.
¿Qué hacer si la instalación va a crecer?
Si existe la posibilidad real de ampliar el número de paneles más adelante, hay que decirlo antes de elegir el inversor: puede convenir un equipo con margen de potencia y entradas MPPT libres, o directamente un esquema de microinversores, que hace la ampliación mucho más flexible porque cada módulo va con el suyo. Dejar esa decisión para después suele salir peor, porque obliga a montar una segunda instalación en paralelo o a cambiar un equipo que funciona. El resto de los componentes y cómo encajan entre sí están en el hub de la instalación fotovoltaica.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un inversor solar sea de 3000 W o de 10000 W?
Es su potencia nominal de salida en corriente alterna, es decir, lo que puede entregar de forma continuada a la instalación de la vivienda. No indica cuántos paneles admite ni cuánta energía va a producir la instalación.
¿Puede el inversor tener menos potencia que los paneles?
Sí, y es lo habitual. Los módulos casi nunca trabajan a su potencia pico, así que se instala algo más potencia de paneles que de inversor. El límite de ese sobredimensionado lo fija el fabricante con la potencia máxima admisible en continua y el ratio DC/AC.
¿Es lo mismo la potencia del inversor que la potencia contratada?
No. La potencia contratada es un parámetro del contrato de suministro eléctrico de la vivienda y se decide aparte. La del inversor depende del campo de paneles que tiene que convertir.
¿Qué pasa si me quedo corto de potencia de inversor?
El equipo limita su salida en los momentos de mayor generación, que son las horas centrales de los días despejados, y esa parte de la producción se pierde. Un recorte pequeño y puntual es asumible por diseño; uno grande significa que el inversor está mal emparejado con los paneles.
¿Hace falta cambiar el inversor para añadir una batería después?
Depende del equipo instalado. Un inversor híbrido está preparado para gestionarla; uno que no lo es obliga a sustituirlo o a añadir un equipo adicional. Por eso la decisión sobre la batería se toma antes de elegir el inversor, no después.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- BOE. Real Decreto 244/2019, condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica
- BOE. Real Decreto 842/2002, Reglamento electrotécnico para baja tensión
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía