Batería de litio o de gel para placas solares
Las dos químicas siguen existiendo en el mercado, pero ya no compiten en igualdad de condiciones. Esto es lo que las separa en la práctica.
Dos formas distintas de almacenar la misma energía
Una batería de gel es una evolución de la batería de plomo-ácido tradicional: fiable, de tecnología muy asentada, pero pesada y con una vida útil medida en unos pocos cientos de ciclos completos de carga y descarga. Una batería de litio —en instalaciones domésticas casi siempre de química LiFePO4, fosfato de hierro y litio, más estable y segura que otras químicas de litio— es más ligera, más compacta para la misma capacidad y aguanta muchos más ciclos antes de perder capacidad de forma apreciable.
Profundidad de descarga: la cifra que de verdad importa
No toda la capacidad nominal de una batería es capacidad utilizable. Cada tecnología tiene una profundidad de descarga (DoD, por sus siglas en inglés) recomendada por el fabricante, por debajo de la cual seguir descargando acorta su vida útil. En baterías de gel esa cifra suele rondar el 50 % — es decir, de una batería de 10 kWh nominales solo conviene usar unos 5 kWh de forma habitual. En baterías de litio LiFePO4 la cifra recomendada sube hasta el 90-95 %, así que de una batería de 10 kWh se aprovechan realmente 9-9,5 kWh. Esto significa que, para la misma energía útil, una batería de litio puede tener una capacidad nominal bastante menor que una de gel — y aun así ocupar menos espacio y pesar menos.
Ciclos de vida y envejecimiento
Un ciclo es una carga y descarga completa. Las baterías de gel suelen especificarse para unos 500-1.200 ciclos hasta que su capacidad cae por debajo de un umbral útil; las de litio LiFePO4, para varios miles de ciclos en las mismas condiciones. En una instalación doméstica que se carga y descarga a diario, esa diferencia se traduce en años: una batería de litio bien dimensionada puede durar bastante más que la vida útil típica de una de gel en el mismo uso.
| Litio (LiFePO4) | Gel | |
|---|---|---|
| Profundidad de descarga útil | 90-95 % de la capacidad nominal | ~50 % de la capacidad nominal |
| Ciclos de vida aproximados | Varios miles | 500-1.200 |
| Peso y tamaño por kWh útil | Menor | Mayor |
| Mantenimiento | Prácticamente ninguno | Vigilar temperatura y carga completa periódica |
| Tecnología | Más reciente, en expansión | Muy asentada, en retroceso en instalaciones nuevas |
¿Por qué sigue existiendo el gel entonces?
Sobre todo por precio de entrada más bajo por kWh nominal (que no por kWh realmente utilizable, donde la diferencia se estrecha) y porque en instalaciones muy pequeñas o de bajo uso —una caseta, un uso ocasional— la menor vida útil no llega a notarse. En una instalación doméstica de uso diario, sin embargo, la balanza está claramente del lado del litio: es la tecnología que instalan hoy la gran mayoría de proyectos nuevos de autoconsumo residencial en España.
Cómo dimensionar la capacidad, no solo elegir química
Elegida la tecnología, el tamaño de la batería debería ajustarse a tu consumo nocturno o fuera de horas de sol, no al máximo que puedas pagar: una batería sobredimensionada para tu patrón de consumo tarda más en llenarse cada día y aprovecha peor su propia inversión. Ver amortización y rentabilidad para cómo entra la batería en esa cuenta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el litio permite usar casi toda su capacidad y el gel no?
Es una cuestión de química interna: descargar una batería de gel por debajo de aproximadamente el 50 % de su capacidad acelera mucho su desgaste, mientras que las baterías de litio LiFePO4 toleran descargas de hasta el 90-95 % sin ese mismo impacto.
¿Una batería de litio necesita mantenimiento?
Muy poco. A diferencia del gel, no requiere cargas de igualación periódicas ni vigilancia especial más allá de lo que ya gestiona automáticamente el sistema de gestión de batería (BMS) integrado.